Isaac Asimov lo imaginó ya hace casi 100 años: el hombre, recoge su obra literaria, debe asegurarse de regular su relación con los robots. Esa idea está en el corazón de un proyecto público impulsado en España para estudiar la interacción entre los humanos y las entidades artificiales, según documentación consultada por EL PAÍS en el portal de contratación estatal. Para lograrlo, la administración nacional gastará 175.452,42 euros vinculados al Fondo Europeo de Desarrollo Regional en equipar un laboratorio con seis minirobots y un robot de forma semihumanoide. Una máquina alejada del R. Daneel Olivaw que imaginó Asimov como uno de los personajes centrales de su obra, pero bien representativa de los retos tecnológicos, económicos, sociales, éticos y morales que plantea la IA en el siglo XXI. De hecho, el laboratorio en el que se integra este trabajo se centra, entre otras tareas, en dotar de “inteligencia social, solidez cognitiva y responsabilidad ética” a estos sistemas inteligentes, según un portavoz del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
