
Dos cosas tan distintas como una tumba y una maleta han provocado estos días una sacudida de placer entre los amantes del Antiguo Egipto. La coincidencia de los hallazgos del sepulcro de Tutmosis II, largamente buscado, y la valija de Howard Carter, el descubridor en 1922 de la tumba de Tutankamón (y con el horizonte además de la prevista inauguración en julio del nuevo Gran Museo Egipcio en Guiza), han puesto a soñar a todos los que se interesan por la historia del país del Nilo y se emocionan con ella. La sepultura del faraón, denominada oficialmente Uadi C-4, ha sido identificada en un valle en la antigua necrópolis tebana (actual Luxor), mientras que la maleta ha salido a la luz al ponerla a subasta en la casa Elstob de Ripon (Reino Unido) su actual propietario tras permanecer años olvidada debajo de una cama en un pueblo del norte de Inglaterra. Se ha vendido a un comprador anónimo que pujó por teléfono el pasado 27 de febrero por 12.000 libras (14.300 euros), 11 veces el precio de salida.



