Publicado el 01/07/2025 por Administrador
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José Adolfo Macías Villamar, conocido como alias "Fito", es el líder de la organización criminal Los Choneros, considerada una de las estructuras delictivas más peligrosas y poderosas de Ecuador. Su figura ha sido clave en el ascenso del crimen organizado en el país, especialmente por su control dentro y fuera de los centros penitenciarios y sus presuntos vínculos con cárteles internacionales.
Originario de Manta, provincia de Manabí, Fito ha sido señalado por las autoridades como responsable de múltiples delitos que incluyen narcotráfico, homicidio, sicariato, extorsión, lavado de activos y terrorismo. Su organización, Los Choneros, ha sido protagonista de la ola de violencia que azota a Ecuador desde hace varios años, marcando su influencia en las cárceles, en la costa y en varias ciudades clave.
Fito fue condenado en 2011 a 34 años de prisión por delincuencia organizada, narcotráfico y asesinato. Sin embargo, con el paso del tiempo logró afianzar su poder desde dentro del sistema penitenciario, al punto de controlar la cárcel Regional de Guayaquil, donde permanecía hasta enero de 2024.
Ese mes, Fito protagonizó una espectacular fuga que desató una de las mayores crisis de seguridad en la historia reciente del país. Su desaparición coincidió con una serie de motines carcelarios, atentados con explosivos y ataques armados que dejaron decenas de muertos. El gobierno de Daniel Noboa respondió decretando el “conflicto armado interno” y calificando a más de 20 grupos criminales, incluidos Los Choneros, como organizaciones terroristas.
Después de 18 meses de búsqueda nacional e internacional, Fito fue recapturado el 25 de junio de 2025 en su ciudad natal de Manta. Fue encontrado en un búnker subterráneo, sin oponer resistencia, en el marco de una operación de inteligencia coordinada por la Policía y las Fuerzas Armadas ecuatorianas.
En los días posteriores a su recaptura, surgieron rumores sobre una posible entrega pactada e incluso una supuesta intervención diplomática de Colombia. Sin embargo, el ministro del Interior de Ecuador, Jhon Reimberg, negó tajantemente esas versiones, asegurando que “Fito no se entregó” y que “no hubo ningún tipo de intervención extranjera”.
Actualmente, Fito se encuentra recluido en un centro de máxima seguridad y bajo fuerte vigilancia militar. El gobierno ecuatoriano ha anunciado su intención de extraditarlo a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por narcotráfico y vínculos con el crimen transnacional. Mientras tanto, su detención ha sido presentada como un golpe estratégico contra el crimen organizado, aunque persisten los desafíos estructurales en el sistema penitenciario y de seguridad del país.
Nombre completo: José Adolfo Macías Villamar
Alias: Fito
Lugar de origen: Manta, provincia de Manabí, Ecuador
Organización: Los Choneros
Relaciones internacionales: Vínculos con carteles de México y bandas criminales colombianas
Modus operandi: Control territorial en cárceles, financiamiento de bandas satélite, participación en guerras narco
Condena: Cumplía una sentencia de 34 años de prisión por delitos como delincuencia organizada, narcotráfico y homicidio.
Fuga: El 7 de enero de 2024, Fito escapó de la cárcel Regional de Guayaquil, generando una crisis de seguridad nacional. Su fuga provocó motines carcelarios, atentados y más de una veintena de muertos en todo el país.
Orden de captura internacional: Tras su fuga, se activó una alerta roja de Interpol y una intensa búsqueda a nivel nacional e internacional.
Recaptura: Fue detenido nuevamente el 25 de junio de 2025 en un búnker subterráneo en su ciudad natal, Manta, durante una operación conjunta de la Policía Nacional y Fuerzas Armadas del Ecuador. No hubo enfrentamientos.
Situación actual: Está recluido bajo régimen de máxima seguridad. El gobierno ha anunciado su próxima extradición a Estados Unidos, donde enfrenta cargos federales por narcotráfico y crimen organizado.
Fito es símbolo del colapso del sistema carcelario ecuatoriano y del crecimiento del narco en el país.
Su nombre ha estado ligado al control de cárceles, asesinatos de autoridades y al crecimiento de la violencia en zonas costeras.
Su fuga y posterior recaptura han sido hechos determinantes en la política de seguridad del presidente Daniel Noboa, quien decretó estado de excepción tras su escape.